Hellblazer – John Constantine

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Hellblazer es una serie de comic-book para adultos que comienza a publicarse en 1988 en Estados Unidos, a manos de la editorial DC Comics.

Hellblazer es una serie de estética oscura y opresiva. Su personaje principal es retratado como un hombre que sobrevive, en un mundo moderno donde los conflictos entre la realidad, lo mágico y lo sobrenatural lo mantienen en tensión.

La serie mantiene una línea de expresión netamente británica, tanto en su humor como en sus problemáticas, por la cual se expresan tópicos políticos y sociales tales como el racismo imperante en Reino Unido. 


El Protagonista

John Constantine es una compleja mezcolanza de
distintos elementos. Por un lado tenemos al héroe romántico y
crepuscular, siempre reo de la pérdida y el fracaso. Constantine es en
parte un alma pesarosa que se esconde tras una fachada radicalmente desemejante. Aunque por otro lado el nigromante también representa el antihéroe políticamente incorrecto.
Con su cinismo, su orgullo y esa personalidad egoísta que le concede un
legendario don para la supervivencia, Constantine también hace
despertar en el lector cierta fruición por la libertad que el personaje
transmite al hacer lo que se le antoja y salirse continuamente con la
suya. A todas estas contradicciones habría que sumar su cercanía al
pertenecer a la clase obrera, así como un cierto sentimiento
autodestructivo y temerario nacido ocasionalmente en los más primigenios
deseos del hombre. Todo esto conforma un cóctel que cuando está bien
compensado concibe un ser con una energía e impulso de lo más magnético.
Ese es John Constantine, un personaje muy bien planteado que ha contado
con el signo de tener a una serie de autores que han sabido acrecentar
su mitología, anexionando más detalles a los ya establecidos.

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El enigmático John Constantine hizo su aparición como interlocutor secundario dentro de la colección La Cosa del Pantano (Swamp Thing), al cargo por aquel entonces de Alan Moore. Fue en el #37 (junio de 1985), justo cuando daba inicio la saga American Gothic
(#30 a 50 USA), en la que el inglés llegaba para advertir al héroe
elemental de una seria amenaza inminente. El lector seguiría al
protagonista de la serie, así como al misterioso recién llegado, a lo
largo de una suerte de episodios que no conseguirían otra cosa que
aumentar la popularidad del magus. Constantine en realidad se gesta
gracias a que Steve Bissette y John Totleben,
encomendados del arte de la colección, le pidieron a Moore poder
dibujar un personaje que físicamente se pareciera al cantante Sting.
El guionista aprovechó entonces la ocasión para plantear un nuevo
concepto de brujo, alguien ligado a lo inexplicable pero también muy
próximo a la clase obrera del Reino Unido.

La aclamación popular fue tal que los responsables de DC no tardaron
en empezar a plantearse una colección regular para este personaje, tarea
que por cierto Alan Moore rechazó. El guionista tenía en aquel momento
su interés puesto en Watchmen. De manera que se encargó a Jamie Delano,
otro autor inglés, arrancar el proyecto. Y de esta manera se terminó
por fraguar el mito. En un principio, la colección iba a llevar por
nombre Hellraiser. Sin embargo, al haber utilizado el escritor Clive Baker previamente este término para una de sus obras y posterior adaptación cinematográfica, se prefirió variar el título por Hellblazer.
Tras este cambio, la serie por fin vio la luz en 1988, hospedada en el
universo DC. Posteriormente, como casi todo el mundo sabrá, en marzo de
1993 (#63) Hellblazer constituyó una de las primeras series con las que abrió el recién nacido sello Vertigo.

nuncalosabre.Hellblazer - John ConstantineJamie Delano acompañó la colección hasta su #40, aunque durante este tiempo cedió su puesto temporalmente a Grant Morrison (#25–26), Neil Gaiman (#27) y Dick Foreman
(#32). Delano también compuso el primer anual de la serie en 1988. Se
trató de una etapa intensa y oscura, donde se acentuaba la procedencia
obrera (estamos en la criticada época de Margaret Thatcher como Primera Ministro) de Constantine. La apuesta tuvo éxito y la serie alcanzó considerable popularidad. En el #41 llegaría a Hellblazer el también recién desembarcado Garth Ennis;
aunque en esta ocasión el talento provenía de Irlanda. El autor plantó
su bandera desde el primer instante y no le dolieron prendas para hacer
que Constantine padeciera un cáncer terminal de pulmón, empezando así
una carrera a contrarreloj para salvar su vida. Aquella historia se
tituló Hábitos Peligrosos y hoy en día es ya todo un clásico. Si bien se tomaría un descanso en el #51 (guinizado por John Smith), Garth Ennis continuó hasta el número #83 de la colección. Esta es a día de hoy la etapa más longeva de un autor en Hellblazer.
Este ciclo no fue sencillo, puesto que al irlandés le tocó capitanear
la transición del Universo DC a Vertigo. Pero el autor no se amilanó y
condujo al personaje por un recorrido repleto de referencias religiosas
que llegaría a ser casi un estereotipo en su obra. A lo largo de esta
trayectoria encontramos personajes inolvidables como Kit Ryan –el gran amor de Constantine– o el afable bebedor empedernido Brendan Finn, co-protagonista del genial #76 (Confesiones de un rebelde irlandés).
Porque los personajes secundarios –otra marca de la casa– tuvieron un
importante peso a lo largo del trayecto de Ennis en esta colección.

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Tras la marcha de Garth Ennis la trama pasó por un periodo puente. Jamie Delano volvió a aparecer brevemente (#84), para dejar paso a la fugaz participación de Eddie Campbell (#85–88). Tal saga tomó forma de relato en cuatro entregas titulado Nociones Perversas. La colección encontró de nuevo estabilidad a partir del #89, cuando tomó las riendas Paul Jenkins,
escritor británico como sus antecesores. Con este autor la colección
alcanzaba su primera década de existencia. Jenkins se dedicó a lo largo
de su participación de cuarenta números a saldar algunas cuentas
pendientes, depuestas tanto por Ennis como por Delano. Además de
mantener el tono –tanto oscuro como coral– de la serie, también aporta
una revitalización de ciertos mitos mágicos de las islas británicas.
Tras salirse Jenkins en el #128, asistimos al regreso de Garth Ennis. Sería durante un corto periodo de cinco números (#129 a 133). Acto seguido empieza una de las etapas más controvertidas de Hellblazer, que no podía podría provenir de otro más que de Warren Ellis.
El autor debía permanecer en un principio durante bastantes números.
Sin embargo su participación se redujo a tan sólo diez entregas
(#134–143). Ellis nos brindaría una serie de historias de carácter más
bien corto, que explorarían diversas facetas tanto del protagonista como
de su entorno. El autor, en clave violenta y provocadora, despacharía
temas como el Nuevo Laborismo,
los problemas de las drogas, la violencia machista o la delincuencia
infantil. Sin duda el inglés intentaba llevar al límite las
posibilidades que el sello le ofrecía, precedido como había sido por
autores que desde esas mismas páginas lanzaron críticas a la religión,
la política, o al comportamiento humano. Sin embargo, se llega a un
punto de inflexión cuando el guionista pretende publicar una historia
titulada Shoot en el #141 de Hellblazer, centrada en la problemática de los menores con acceso a armas de fuego en los institutos de EEUU. Estando la matanza del instituto de Columbine
(Colorado) demasiado reciente, la editorial tomó la decisión de
cancelar la publicación del número por una cuestión de respeto a las
víctimas, cuando sólo le restaba el color para estar listo. Tal acción
obtuvo un tremendo enfado por parte de Warren Ellis, que abandonó la
colección a modo de represalia. El autor colgaría posteriormente este número en
su página web. Cabe decir que una vez leído el polémico relato, este se
desarrolla con más rabia y espíritu de crítica feroz que con argumento o
planteamientos. Un cómic ciertamente al límite.

Una vez dejada atrás la polémica, se invita a la serie a Darko Macan
por el espacio de dos números (#144–145), para dar paso a la que tal
vez sea una de las participaciones más impopulares en la colección. El
encargado de conducir la trama durante los números 146 a 174 USA sería Brian Azzarello. Este autor –el primer americano de renombre en iniciar una trayectoria larga en Hellblazer
planteó que Constantine se dedicase a perpetrar una peregrinación por
diversos entornos de los EEUU, reduciendo el factor mágico a su mínima
expresión. Por contra, el escritor de Cleveland (Ohio) enfatizó el
elemento psicológico junto a novedades como el drama carcelario o el
universo endogámico del sexo más radical. Valga reconocer que por un
lado Azzarello transmutó al personaje en algunos momentos hasta lo
irreconocible; pero también se preocupó de enriquecer su universo
engordando su pasado con historias como la del joven Constantine punk.
Tampoco cabe duda de que la saga Tiempos Difíciles, realizada en colaboración con el mítico artista Richard Corben, cuenta con mucha calidad si se aparta del universo Hellblazer en
sí. Pese a todo, pocos fans cuentan esta etapa entre sus favoritas.
Tras la marcha del americano llega un nuevo inglés dispuesto a retomar
la esencia. Se trata de Mike Carey, el cual firma una nueva fase larga que abarca los números 175 a 215 USA, más una historia corta en la antología 9-11 titulada Exposed.
Carey se emplearía a fondo en un trabajo del cual no prescindiría de
recurrir a etapas pretéritas a la hora de elaborar sus historias.

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Y entramos en la recta final del repaso. Los #216 al 228 corrieron a cargo de la escritora escocesa Denise Mina.
La autora sería seducida por el mago, al que le dedicaría una empática
saga en la que una extraña plaga sentimental conduciría al personaje
protagonista de nuevo al más allá. Una historia épica en dos actos con
un interludio dedicado al atentado terrorista que sufrió Londres en
2006. Tras Mina tenemos un capítulo autoconclusivo de Mike Carey que deja paso al siguiente autor, Andy Diggle. Éste estuvo en la colección desde el #230 hasta el #249, con excepción de un paréntesis (#245-246) a cargo de Jason Aaron. Y con esto llegamos hasta la efeméride del #250, que recoge un compendio de historias cortas de la mano de Jamie Delano, Brian Azzarello, Dave Gibbons, China Miéville y Peter Milligan.
De hecho el relato corto de Milligan supondría el prólogo a una
andadura que se iniciaría justo un mes más tarde (#251). Y este es hasta
la fecha el último guionista encargado de la colección. Milligan ha
optado hasta el momento por historias cortas y concisas que se ensamblan
en lo que parece ser un propósito común. Algo parecido a lo realizado
en su momento por Brian Azzarello.En cuando al apartado gráfico de la serie, repasar el largo desfile de artistas que han aportado su arte a Hellblazer sería inacabable. Aunque se pueden desprender ciertos apuntes, como que la serie inició su andadura con las portadas de Dave McKean y el dibujo de John Ridgway. El autor que más portadas ha creado para la serie ha sido Tim Bradstreet, valedor siempre de su fotorrealismo característico. Siguiendo de cerca a este artista está Glenn Fabry, autor no menos capaz a la hora de bordar una cubierta.

Tampoco se pueden dejar escapar algunas anécdotas acontecidas durante estos años. Por ejemplo, Alan Moore
realiza un cameo en el #120 (etapa Jenkins), en un número
sugerentemente metalingüístico que conmemoraba el décimo cumpleaños de
la colección. Además, las referencias a Sting no cesaron tras tomar prestada su apariencia. En cierto momento de la serie vemos como Constantine bautiza a su lancha The Honorable Gordon Summer. Tal nombre es la identidad que se esconde tras Sting. (sic)

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Autor: Doll Ida

Dotada de una mala memoria desorbitada y una capacidad increíble para el despiste, recojo en mi blog nuncalosabre todo aquello que me interesa y me llama la atención y que pudiera llegar a ser susceptible de mi olvido. ¿Un buen rato?: Van Morrison, un cigarro y un vermut rojo con unas gotas de angostura. | @nuncalosabreM

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